Con la edad, puedes volverte más terco y confiado
Conforme te haces mayor y vives más cosas, consigues cambiar de opinión sobre muchas cosas que antes creías correctas.
Paradójicamente, en vez de entender que esto volverá a pasar, eso te hace más confiado en tus posturas actuales. Al fin y al cabo, ¿cómo va a convencerme alguien de X si yo ya lo he creído y he dejado de creerlo?
Y, si no tienes cuidado, cada vez te vuelves más viejo y más terco. Te vuelves más confiado sin necesariamente tener más pruebas. Producto de la vida, te crees que de niño has evolucionado a maestro; y es esa misma creencia la que te delata como novato.
Es, por el contrario, el eterno aprendiz aquel que, sin darse cuenta, se convierte en maestro.