La gente subestima muchísimo el poder de la repetición
La gente subestima muchísimo el poder de la repetición. Y de la consistencia.
Cada acción que haces no tiene un resultado fijo. Tiene una distribución de probabilidad. Por puro azar, la misma acción puede salir bien o mal dependiendo de mil factores que no controlas.
Llamas a un cliente. Igual vendes. Igual no. Muchas veces no es por ti, es por el momento del cliente, su situación, su humor, su presupuesto… lo que sea.
La clave es esta: puedes hacer EXACTAMENTE lo mismo y obtener resultados opuestos.
La habilidad, el esfuerzo, el talento… todo eso que sí depende de ti no garantiza nada. No asegura el resultado. Solo inclina la balanza a tu favor.
Un mal vendedor igual cierra 30 de cada 100.
Uno bueno, 60 de cada 100.
Es una diferencia enorme. Pero si haces 10 llamadas… esa diferencia puede no verse.
El bueno no tiene por qué cerrar 6 de 10. Puede cerrar 0.
El malo puede cerrar 2.
O incluso más que el bueno.
No hay muestra suficiente.
Y nosotros vivimos dentro de la muestra.
Por eso tanta gente se frustra. Porque juzga su capacidad por 5 intentos, por 10, por 20. Y eso no significa nada.
Si quieres que el esfuerzo se note, no basta con intentarlo 1, 10 o 100 veces. A veces necesitas cientos o miles para que la estadística haga su trabajo.
Esto pasa en todo.
Enviar currículums.
Lanzar proyectos.
Invertir.
Tener citas.
Competir en deportes.
Da igual lo que pase un par de veces.
Lo único que importa es lo que pasa cuando lo haces MUCHAS veces.
Ser bueno no garantiza el éxito.
Ser bueno y repetir una y otra vez… eso sí.