La vida tiene mucha inercia
La vida tiene mucha inercia.
Te acostumbras… a una rutina, a un sitio, a la gente. Y de repente cambiar algo ya no es “una decisión”, es casi mover una montaña.
¿Dejar el trabajo?
¿Mudarte?
¿Romper amistades?
No es que sea imposible… es que se siente enorme. Como si todo pesara más de lo que debería.
Y claro, mientras tanto, el tiempo pasa.
El problema es ese: la vida que quieres dentro de 10 años probablemente requiere hacer justo esas cosas que ahora evitas.
Y ahí es donde mucha gente se queda… en ese punto incómodo pero conocido. Sin avanzar, pero tampoco cayendo.
Ojalá tú sí des ese paso. Aunque dé pereza. Aunque dé miedo.
Porque normalmente… ahí es donde cambia todo.