Qué duro es trabajar bajo la incertidumbre
Qué duro es trabajar bajo la incertidumbre mientras el resto de la gente parece vivir segura de su futuro. Ves cómo el mundo avanza y tú permaneces detenido en el espacio y en el tiempo, construyendo con tablas rotas un proyecto que ni siquiera sabes si algún día verá la luz.
Qué duro es cargar con el peso de tu destino y de tu futuro. Qué duro es el trabajo sin recompensa. Y qué duro es estar rodeado de gente que te quiere y te apoya, pero que no puede comprenderte del todo. Te entienden, pero no saben lo que sientes. Porque sólo quienes han recorrido ese mismo camino conocen de verdad el cansancio, el miedo y el ahogo.
Y al final te das cuenta de que no es el trabajo. Es la soledad y la incertidumbre. No son las horas que le dedicas, sino las horas de vida que dejas atrás. No es el miedo al fracaso, sino el miedo a descubrir, demasiado tarde, que desperdiciaste una parte de tu vida persiguiendo algo que nunca llegó a existir.