Si me despiden, sé que podré encontrar otro trabajo
Si me despiden, sé que podré encontrar otro trabajo.
Tengo el respaldo, las habilidades y la confianza.
Ese pensamiento me ahorra tantos dolores de cabeza... Cuando llegué a Suiza, casi sin experiencia y sin dinero, cada día en el trabajo era una lucha por la supervivencia.
Si me despedían, mi vida se acababa.
Ahora puedo dormir tranquilo y trabajar sin esa angustia existencial.
Puedo disfrutar del trabajo. Ser sincero y expresar mis opiniones. Decir que no a lo que no me gusta.
Eso es uno de mis mayores activos.