Trabajar cuando el resto descansa no es un sacrificio
Trabajar cuando el resto descansa no es un sacrificio.
Es pisar las calles vacías mientras el mundo duerme, con el corazón ardiendo y los nudillos apretados.
Es decirle al destino: 'Hoy madrugo para ganarte' y al futuro: 'Te espero despierto, cabrón.'